En el bosque entré una vez, pues iba buscando[* setas*], y me encuentro una lechuza, sobre una rama seca. Tras un árbol me oculté, pues estaba alucinando, ya que la blanca lechuza, le comentaba a un venado: Vete a la peña del grajo, quédate escondido allí he visto un par de furtivos, y esos te buscan a ti. Yo seguiré vigilando, por si pasan por aquí.
Cuando te vayas subiendo, le avisas al jabalí que se meta en la gran zarza, y que no salga de allí. No se como voy a hacer, algo se me ocurrirá pero a la guardia civil, yo la tengo que avisar.
Me acercaré hasta la puerta de su cuartel general. a ver si puedo traerlos, fingiéndome alicorta y si esto no funciona, avisaré al arraclán que pique al dominguero, que setas buscando está. Y que lo pique en serio, que no pare de chillar, que oyendo los alaridos, los otros se asustarán. y el peligro de momento, nos dejara de acechar.
De paso si ves al corzo, que en el monte bajo está. que le dé un toque al conejo, que no para de saltar. que se meta en su agujero, que hoy no es día de jugar. y si los ve la urraca, que empiece a cacarear. Del zorro no te preocupes, el ya se sabe cuidar. Los demás que estén tranquilos, esto con ellos no va.
Terminó así la lechuza, y luego se echó a volar Esto me ocurrió una tarde, que yo en el bosque entré serán alucinaciones, de las setas que toqué.
Autor: Guillermo del Valle


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